Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.
Alejandra Pizarnik
lunes, 10 de marzo de 2008
domingo, 9 de marzo de 2008
Salut au monde!
-¿Qué ves, Rafael Cessa?
-Veo mecanismos, cuerdas que se tienden, cubos, catedrales rojas, notas que caen como alud sobre la vista. Veo personas, veo sus nombres que se dicen y se llaman, veo caras como espejos que se esconden y se alargan. Veo caminos, pasos y pesares, veo ausencias vegetales, mi mirada, hielos y cristales.
-Ahora, abre los ojos.
-Veo mecanismos, cuerdas que se tienden, cubos, catedrales rojas, notas que caen como alud sobre la vista. Veo personas, veo sus nombres que se dicen y se llaman, veo caras como espejos que se esconden y se alargan. Veo caminos, pasos y pesares, veo ausencias vegetales, mi mirada, hielos y cristales.
-Ahora, abre los ojos.
martes, 4 de marzo de 2008
Chejov, sí sí
Me salí todo enbufandado, huyendo de una tesis de sombras, a buscar algo que me trajera de regreso y me mantuviera así. Encontré, sin mucho esfuerzo (después de todo se imprimieron 52000 ejemplares...), un libro pequeñito de esa colección que no se vende... pero que se vende muy barata. Es una antología de cuentos de Chejov, El camaleón y otros cuentos de varios colores. Sin palabras. Transcribo a continuación un fragmento de La melancolía, narración corta que forma parte de mi biografía secreta no autorizada pero bien recibida. La puntuación me parece extraña en algunas partes, pero respeto la traducción (Francisco Montaña) y su edición.
De nuevo está solo y de nuevo empieza a envolverlo el silencio... La melancolía que había sido apaciguada durante un corto momento aparece de nuevo y le taladra el pecho con más fuerza todavía. Los ojos de Iona martirizados y ansiosos recorren la multitud que se mueve por los dos lados de la calle, esperanzados en encontrar aunque sea una, entre esos miles de personas que pueda oírlo. Pero la multitud corre sin notarlo a él ni a su nostalgia... Y la nostalgia crece sin reconocer ninguna frontera. Si el pecho de Iona llegará a explotar, se derramaría toda la tristeza y llenaría el mundo entero, y a pesar de eso es invisible.
P.D. Y es por eso que nadie entiende nada.
De nuevo está solo y de nuevo empieza a envolverlo el silencio... La melancolía que había sido apaciguada durante un corto momento aparece de nuevo y le taladra el pecho con más fuerza todavía. Los ojos de Iona martirizados y ansiosos recorren la multitud que se mueve por los dos lados de la calle, esperanzados en encontrar aunque sea una, entre esos miles de personas que pueda oírlo. Pero la multitud corre sin notarlo a él ni a su nostalgia... Y la nostalgia crece sin reconocer ninguna frontera. Si el pecho de Iona llegará a explotar, se derramaría toda la tristeza y llenaría el mundo entero, y a pesar de eso es invisible.
P.D. Y es por eso que nadie entiende nada.
H2O
Bebo de un vaso transparente mientras camino bajo la lluvia atravesando mi neblina. Mis ojos se van secando de mi agua y se van mojando de la otra. Me lluevo hacia ninguna parte.
Llovía. Yo vi a Sofía que se mojaba como se mojan las aguas cuando no hay sol que las mire. Maadevi venía y ella se iba, Sofía... Uno, como el agua, puede estar fuera aunque esté también en el fondo del adentro.
Es tan bonito tener agua: dentro, fuera, alrededor.
Llovía. Yo vi a Sofía que se mojaba como se mojan las aguas cuando no hay sol que las mire. Maadevi venía y ella se iba, Sofía... Uno, como el agua, puede estar fuera aunque esté también en el fondo del adentro.
Es tan bonito tener agua: dentro, fuera, alrededor.
lunes, 3 de marzo de 2008
Seis de copas
A nivel adivinatorio, el Seis de Copas presagia un tiempo de serenidad que ya no tiene nada que ver con los sueños del pasado. A veces vuelve del pasado un antiguo amor, o un sueño que acariciábamos en el pasado puede convertirse en realidad en un futuro cercano. El estado del enamoramiento ciego se ha solidificado y, aunque el pasado tiene que parecer hermoso e irrevocablemente perdido, algo surge de su promesa, templado y fortalecido, en el presente. Esta carta indica nostalgia del pasado, pero con una diferencia: el pasado puede llevar al furuto, y el sueño aún puede llegar a realizarse, incluso puede que esté muy cerca.
domingo, 2 de marzo de 2008
El amor que no ama a los hombres
Es más fácil entender al Hombre que entenderse uno a sí mismo. Y sin embargo, nadie entiende nada. Lo que en uno escapa del Hombre, escapa también de uno mismo. No hay, desde hace siglos, una teoría del Hombre que explique al hombre lo que es el Hombre. El discurso cambia; la verdad, cuando la hay, permanece, oculta. Hablamos del Hombre, pero en realidad hablamos del hablar sobre el Hombre. Todos los hombres son mortales es la afirmación de un deseo, la fe en el cuerpo "corporal" de todos los hombres que saben que sólo les correponde pensar humanamente. El amor que no ama a los hombres, teoría de sí mismo volcada en la mismidad de su presencia. Y cada hombre, esto es, cada cuerpo, es lo mismo que su cuerpo. En este mundo, soledad de los cuerpos, no hay nada más. Es más fácil entender que no entendemos que entenderse uno a sí mismo. Y sin embargo, nadie entiende nada.
sábado, 1 de marzo de 2008
Hay algo
Hay algo en mí -no sé qué sea- pero sé que está en mí.
Crispado y sudoroso -sereno y frío se hace luego mi cuerpo, duermo -duermo.
No lo conozco -no tiene nombre- lo expresa una palabra que aún no ha sido pronunciada, que no está en ningún diccionario, en ningún idioma, en ningún símbolo.
Walt Whitman
Crispado y sudoroso -sereno y frío se hace luego mi cuerpo, duermo -duermo.
No lo conozco -no tiene nombre- lo expresa una palabra que aún no ha sido pronunciada, que no está en ningún diccionario, en ningún idioma, en ningún símbolo.
Walt Whitman
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