lunes, 5 de mayo de 2008
Le vi
Le vi; no parece en realidad una persona. Algo (o alguien) le sobra y algo (y alguien) le falta. Le sobran personalidades y le hace falta (además de alguien) ejercerse. Por sus acciones, les conoceremos; pero no sabemos si hay algo debajo o no. Es como tener hermanos gemelos peleándose bajo la piel. O acudir a una cita a ciegas con uno mismo y saber de antemano que irá mal. Perder y ganar a la vez, pero sólo el peso. Ser el enemigo de tu amigo y su amigo enemigo... Le vi tan perdido, sentado, semi acompañado; me dieron lástima sus zapatos, caros y nuevos.
domingo, 4 de mayo de 2008
Nombra
Las cosas tienen nombres. El nombre nombra. Pero cada cosa, cada una en su actualidad presente, es en realidad la cosa más extraña. Miro, por ejemplo, un paraguas y me detengo sorpendido en consideraciones serias sobre su ingeniería física... Por otro lado, una vez tuve uno que viajaba solo y que terminó abandonándome sin el menor cuidado. Perdido, en medio de la lluvia, me lamentaba. No sin razón, lo injurié durante horas.
Otra vez las cosas
Ayer leíamos sobre los léxicos sonoros. En la novela, una niña había ido formando, durante mucho tiempo y con paciencia, con los sonidos que escuchaba, sobre todo los nocturnos, un diccionario secreto sin definiciones. Sin saberlo (sin conciencia), llevamos años formando léxicos similares. El nuestro es un léxico sobre un aspecto de las cosas. Nosotros lo llamamos lo que no parece suceder. La ausencia de definiciones no tiene que ver, como en el caso de la novela, con una referencia al miedo. Sabemos de antemano de dónde provienen, qué las produce, dónde empiezan y dónde acaban. La ausencia de definición, definitivamente, tiene que ver con el carácter no racional de esa parte de las cosas. No hace falta elaborar un análisis de las cosas; no interesa. Es de eso de lo que hablamos aquí; hablamos de lo que no se puede, de lo que no es posible asir. No es un agente, no es un cuerpo, no es fuerza, magnitud o cosa. Hay algo en las cosas que no parace suceder. Lo sentimos o no, lo somos o no. No hay de otra.
viernes, 2 de mayo de 2008
jueves, 1 de mayo de 2008
Discurso del método
A veces no puede y entonces lo entiende.
Todo se detiene porque algo le sucede.
No tienen lugar ni el problema ni la cosa.
El símbolo se vuelve simbólico.
Algo se conecta.
El mar se deja hacer y el niño se esmera.
Un caso típico de pensamiento medieval.
Negar el sueño. Prefiere pensar que el mar conoce.
El observador carece de ojos. Uno se esmera y todos se duermen.
El pensamiento entra en el cuerpo. La música cae sobre la página.
La hoja, el temblor, la analogía.
Creemos que somos nosotros. Así conviene que sea.
Creemos que somos, nosotros. Así conviene, que sea.
A veces no puede y entonces no lo hace.
Todo se detiene porque algo le sucede.
No tienen lugar ni el problema ni la cosa.
El símbolo se vuelve simbólico.
Algo se conecta.
El mar se deja hacer y el niño se esmera.
Un caso típico de pensamiento medieval.
Negar el sueño. Prefiere pensar que el mar conoce.
El observador carece de ojos. Uno se esmera y todos se duermen.
El pensamiento entra en el cuerpo. La música cae sobre la página.
La hoja, el temblor, la analogía.
Creemos que somos nosotros. Así conviene que sea.
Creemos que somos, nosotros. Así conviene, que sea.
A veces no puede y entonces no lo hace.
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